La EMA recomendó una nueva dosis de semaglutida 7,2 mg para obesidad, con reducción de peso del 20,7%

Por Lucía Paz, nutricionista santafesina
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Lo que vi en mi consultorio antes de leer la noticia
La semana pasada llegó Laura a mi consultorio. No es su nombre real, pero su historia la escucho todo el tiempo. Treinta y ocho años, dos hijos, turno noche en una fábrica de lácteos cerca de Santo Tomé. Venía con un papelito arrugado donde una vecina le había anotado “el nombre de una inyección que adelgaza rápido”.
—Lucía, ¿esto me sirve? —me preguntó, mostrándome el nombre de un medicamento que ni siquiera está disponible en Argentina.
Me senté, respiré hondo y le dije lo mismo que le digo a cada persona que cruza la puerta: “Primero mirá el plato, después la balanza”. Es lo que me enseñó mi papá, cocinero de la colectividad japonesa acá en Santa Fe capital, y lo repito hasta que se me clave en la memoria de quien me escucha.
Laura no necesitaba una inyección mágica. Necesitaba entender por qué su cuerpo había dejado de responderle, por qué la gula no tenía nada que ver con lo que le pasaba, y por qué la culpa que sentía cada vez que comía un pedazo de pan era más dañina que el pan mismo.
Hoy, mientras leía la noticia de El Confidencial sobre la nueva dosis de semaglutida 7,2 mg aprobada por la EMA, pensé en Laura. Pensé en todos los que llegan con la esperanza de una solución rápida, y también en los que necesitan herramientas reales, accesibles, que entren en el bolsillo de un laburante argentino.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) emitió una opinión positiva para una dosis más alta de Wegovy (semaglutida 7,2 mg), que demostró reducir un 20,7% el peso en personas con obesidad. El dato es verificable, está en la fuente: El Confidencial, 15 de diciembre de 2025.
Pero acá, en Argentina, la historia es otra. Y quiero contártela con la misma claridad con la que hablo con Laura.
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¿Qué aprobó exactamente la EMA y por qué debería importarnos?
Vamos por partes, porque esto es importante y merece ser entendido sin vueltas.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó una nueva presentación de semaglutida, el principio activo de Ozempic y Wegovy. Hasta ahora, las dosis disponibles llegaban hasta 2,4 mg semanales para obesidad. Esta nueva versión es de 7,2 mg, y según los datos que presentó el laboratorio, logró una reducción de peso del 20,7% en personas con obesidad.
Traduzco: en una persona de 100 kilos, estamos hablando de una pérdida de más de 20 kilos. No es poca cosa.
Pero acá viene lo que no te cuentan en los titulares: este medicamento no es un caramelito. Es un análogo del GLP-1, una hormona que tu cuerpo produce naturalmente cuando comés. Lo que hace es imitar esa señal, decirle a tu cerebro “estoy lleno” más rápido y durante más tiempo. También retrasa el vaciamiento del estómago. Por eso, cuando la gente lo empieza a tomar, come menos.
El problema es que mucha gente cree que esto reemplaza el trabajo de aprender a comer. Y no es así.
Advertencia honesta que no viene en los folletos: cuando dejes de tomar el medicamento —y en algún momento vas a tener que dejarlo, porque no es un tratamiento de por vida para todos los casos—, si no aprendiste a comer distinto, el peso vuelve. Y vuelve rápido. No es fallo tuyo, es fisiología.
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¿Llegará a Argentina? El camino de ANMAT
Esta aprobación europea podría allanar el camino para que ANMAT evalúe la misma dosis en Argentina, ampliando opciones terapéuticas para pacientes con obesidad y diabetes tipo 2. Pero ojo: “podría” no es “va a”. En Argentina, los procesos de aprobación son independientes y rigurosos. No hay fecha estimada, no hay precio, no hay nada confirmado.
Y cuando llegue —si llega—, el precio va a ser un tema. Hoy, una pluma de Ozempic 1 mg (que no es la dosis para obesidad, sino para diabetes tipo 2) cuesta alrededor de 150.000 pesos argentinos en farmacias de Santa Fe. La versión de 7,2 mg, si se comercializa, va a ser más cara. Mucho más cara.
Esto tiene que entrar en tu bolsillo, y si no entra, no sirve. Por más efectivo que sea un tratamiento, si no podés pagarlo, es como si no existiera.
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Mi experiencia con pacientes y estos medicamentos
Trabajo con diabetes desde hace años, y he visto de todo. Pacientes que mejoraron su glucemia solo con cambiar el orden del plato: primero las verduras, después la proteína, al final los carbohidratos. Pacientes que dejaron la metformina porque “no querían pastillas” y terminaron en la guardia. Pacientes que pidieron Ozempic porque lo vieron en Instagram y después no podían dormir de las náuseas.
Una vez, una paciente me dijo: “Lucía, prefiero tener el azúcar alto que sentirme así”. Y tenía razón. Porque un tratamiento que te hace sentir mal no lo vas a sostener.
La semaglutida, en todas sus versiones, tiene efectos secundarios. Náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal. No le pasa a todo el mundo, pero le pasa a mucha gente. Y cuando digo mucha, no estoy exagerando: los estudios clínicos reportan que entre el 20% y el 40% de los pacientes tienen algún efecto gastrointestinal, especialmente al inicio.
Por eso, si alguna vez un médico te prescribe esto —y siempre tiene que ser un médico, no un nutricionista ni un amigo—, tenés que empezar con dosis bajas e ir subiendo de a poco. No es una carrera. Es un proceso.
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Guía práctica: 8 pasos para entender este tema sin caer en mitos
1. La semaglutida no es “la inyección de la diabetes” ni “la inyección para adelgazar”
Es un medicamento. Tiene indicaciones precisas. Para diabetes tipo 2, se usa Ozempic (hasta 1 mg). Para obesidad, se usa Wegovy (hasta 2,4 mg, y ahora 7,2 mg). No son lo mismo, no se reemplazan, y no se consiguen de la misma manera.
2. No es para todos
La indicación de Wegovy es para personas con obesidad (IMC mayor a 30) o con sobrepeso (IMC mayor a 27) y al menos una comorbilidad asociada (diabetes, hipertensión, colesterol alto). No es para bajar 3 kilos antes de las vacaciones.
3. No reemplaza la alimentación
La fruta entra, tranquila. No tenés que dejar de comer fruta porque “tiene azúcar”. La fruta tiene fibra, agua, vitaminas. Lo que engorda no es la fruta, es el mito de que la fruta engorda. Comé fruta. Con cáscara si es posible. Sin culpa.
4. El precio va a ser un problema
Cuando llegue a Argentina, si llega, no va a ser barato. Mientras tanto, hay cosas que podés hacer sin gastar un peso de más: caminar 20 minutos después de comer, tomar agua en lugar de gaseosa, cocinar en vez de comprar procesado.
5. Los efectos secundarios existen y no son “cosa de los primeros días”
Algunas personas los toleran bien. Otras no. Si te sentís mal, hablá con tu médico. No aguantés porque “es parte del tratamiento”. No lo es.
6. No es para siempre
En la mayoría de los casos, el tratamiento con semaglutida para obesidad se mantiene mientras sea efectivo y seguro. Pero no es un medicamento de por vida. En algún momento, se evalúa si se puede suspender o reducir la dosis.
7. No lo comprés por Internet ni en grupos de Facebook
Ya hay versiones truchas dando vueltas. No sabés qué tienen adentro. No sabés si están refrigeradas como corresponde. No sabés si te van a hacer daño. No te la juegues.
8. Consultá siempre con un profesional
Esto no es un consejo de manual: es una cuestión de seguridad. La semaglutida interactúa con otros medicamentos, tiene contraindicaciones (como el antecedente de cáncer medular de tiroides o pancreatitis), y no se puede usar durante el embarazo o la lactancia. No es un tema para decidir solo.
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Preguntas de la gente
¿La semaglutida 7,2 mg ya se consigue en Argentina?
No. La EMA la recomendó, pero ANMAT todavía no la aprobó. No hay fecha estimada. Cuando llegue, va a necesitar receta médica y control profesional.
¿Es lo mismo que Ozempic?
No exactamente. Ozempic tiene semaglutida, pero en dosis de hasta 1 mg, y está aprobado para diabetes tipo 2. Wegovy tiene dosis más altas (2,4 mg y ahora 7,2 mg) y está aprobado para obesidad. No se reemplazan entre sí.
¿Cuánto peso se baja con la dosis de 7,2 mg?
Según los datos presentados a la EMA, la reducción de peso fue del 20,7% en personas con obesidad. Esto significa que una persona de 100 kilos perdió, en promedio, 20,7 kilos. Pero los resultados individuales varían.
¿Tiene efectos secundarios?
Sí. Los más comunes son náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Suelen ser más intensos al inicio del tratamiento y cuando se aumenta la dosis. No todas las personas los tienen, pero es importante saber que existen.
¿Puedo pedirle a mi médico que me recete esto para bajar de peso?
Podés consultar, pero la decisión la toma el médico según tu historia clínica, tu IMC, tus comorbilidades y si el medicamento está disponible. No es algo que se recete por pedido del paciente.
¿Sirve para diabetes tipo 2?
La dosis de 7,2 mg está estudiada principalmente para obesidad. Para diabetes tipo 2, las dosis aprobadas son menores (hasta 1 mg con Ozempic). No se recomienda usar dosis más altas sin indicación médica específica.
¿Cuánto va a costar en Argentina?
No se sabe. Hoy, una pluma de Ozempic 1 mg cuesta alrededor de 150.000 pesos argentinos. La versión de 7,2 mg, si se comercializa, probablemente sea más cara. No hay precios oficiales ni estimaciones.
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El plato de verdad
Mientras esperamos que lleguen estas herramientas —y ojalá lleguen para quienes las necesitan—, el plato de verdad sigue siendo el mismo.
Hoy al mediodía, en casa, me hice esto: un filet de merluza a la plancha con limón, una ensalada de repollo colorado con zanahoria rallada y un puñadito de pasas de uva, y dos rodajas de batata hervida. El repollo lo compré a 800 pesos el kilo en la feria de la zona norte. La merluza, congelada, a 3.500 pesos el kilo. La batata, a 600 pesos. Todo me salió menos de 2.000 pesos y me alcanzó para dos comidas.
Comé rico, que también es salud. No necesitás una inyección para aprender a mirar el plato. Necesitás información clara, sin culpa, sin mitos, y un profesional que te acompañe.
La EMA aprobó una nueva dosis. Está bien. Pero la salud no se construye solo con medicamentos. Se construye con platos reales, con movimiento, con sueño, con menos estrés, con acceso a la información y con un sistema que te contenga.
Y mientras tanto, acá estoy, con mi delantal heredado, anotando precios del súper y pensando cómo hacer para que lo que recomiendo entre en el bolsillo de la gente que viene a verme.
Porque al final, como decía mi papá: “Primero mirá el plato, después la balanza”. Y después, recién después, hablamos de inyecciones.
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Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. No indiques dosis ni tratamientos por tu cuenta. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
Fuente consultada: El Confidencial – La EMA da luz verde a un nuevo ‘Ozempic’ (15 de diciembre de 2025)
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