La ANMAT modificó requisitos para aprobación de biosimilares, incluidos los de diabetes

Por Lucía Paz, nutricionista especializada en diabetes (Santa Fe)
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El martes a la mañana, mientras revisaba la lista del súper para la semana, me llegó el alerta. Una paciente me había mandado el link de La Nación: la ANMAT había modificado los requisitos para aprobar medicamentos biosimilares. Entre líneas, aparecía la palabra que a mí me hizo prestar atención: diabetes.
Me acordé de Mirta, una señora de 62 años que atiendo en el consultorio. Llegó con la glucemia por las nubes y la billetera más flaca que nunca. “Lucía, no llego ni a fin de mes con la medicación”, me dijo. Cambiamos lo que pudimos del plato, ajustamos horarios, pero el problema de fondo era el acceso. Ella no era la única.
La noticia que publicó La Nacion el 17 de marzo de este año (podés leerla acá: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-anmat-modifico-los-requisitos-para-la-aprobacion-de-medicamentos-de-nueva-generacion-nid17032025/) habla justamente de eso: de cómo la ANMAT flexibilizó los requisitos para que entren al país medicamentos biosimilares. Se usan para tratar cánceres, enfermedades autoinmunes o diabetes. Y acá viene lo que me interesa: si se agiliza la aprobación, es probable que veamos opciones más baratas en las farmacias.
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¿Qué son los biosimilares y por qué debería importarte?
Voy a tratar de explicarlo sin enredarme en términos técnicos. Un medicamento biológico es como una receta de cocina compleja: se hace con células vivas, no con químicos simples. Los biosimilares son versiones muy parecidas de ese medicamento original, pero que salen menos plata. No son genéricos comunes, ojo. Son más difíciles de fabricar, pero cumplen la misma función.
Hasta ahora, para que un biosimilar se apruebe en Argentina, tenía que pasar por un proceso largo y caro. Eso hacía que muchas empresas ni siquiera lo intentaran. Con los cambios que anunció la ANMAT, ese proceso se simplifica. La fuente oficial lo dice claro: se modificaron los requisitos para la aprobación de fármacos biosimilares de productos de referencia.
¿Qué significa esto en la práctica? Que si hoy un medicamento para diabetes cuesta, ponele, 15 mil pesos, quizás en unos meses aparezca un biosimilar a 9 mil. No es magia, es regulación. Y en un país donde la plata no alcanza, cada peso cuenta.
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Mi experiencia con pacientes y el acceso a la medicación
Trabajo en Santa Fe capital, en un consultorio chico donde atiendo a personas con diabetes tipo 1 y tipo 2. Lo que más escucho no es “no sé qué comer”, sino “no puedo pagar lo que me recetaron”. Y eso me parte al medio.
Me acuerdo de una tarde, hace dos años. Un paciente, Jorge, vino con la receta de un análogo de insulina. En la farmacia le pedían 18 mil pesos. Él ganaba 40 mil por mes. ¿Qué hacés con eso? No podés decirle “comé mejor” si no puede comprar la insulina que necesita. Ahí entendés que la salud no es solo plato, es también acceso.
Por eso esta noticia me parece importante. No es la solución mágica, pero es un paso. Si se aprueban más biosimilares, más personas van a poder costear su tratamiento. Y eso, para mí, es tan saludable como cualquier verdura del plato.
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Lo que no te cuentan en los folletos
Una advertencia honesta: que un biosimilar sea más barato no significa que sea de menor calidad. La ANMAT los controla. Pero tampoco significa que todos los biosimilares sean iguales. Cada uno tiene su perfil, y el médico tiene que evaluar si es adecuado para cada paciente.
Lo que sí cambia es la posibilidad de elegir. Hoy, muchas personas con diabetes se quedan con la medicación que pueden pagar, no con la que mejor les funciona. Si los biosimilares amplían el abanico de opciones accesibles, eso es una victoria.
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5 claves para entender este cambio (desde el plato real)
1. No es solo para diabetes
Los biosimilares abarcan cáncer y enfermedades autoinmunes también. Pero si tenés diabetes, prestá atención: algunos análogos de insulina y otros fármacos biológicos para la diabetes podrían tener versiones biosimilares más accesibles.
2. El precio no lo define todo
Que sea más barato no significa que sea peor. Pero siempre tiene que estar aprobado por la ANMAT. No compres nada sin el visto bueno oficial.
3. Esto no reemplaza la consulta médica
Ni loca te digo que cambies tu medicación por tu cuenta. Esto es información para que hables con tu diabetólogo. Preguntale: “¿Hay algún biosimilar que pueda usar?”.
4. El plato sigue siendo clave
La medicación es una pata. La otra es la comida real. No porque haya un biosimilar más barato podés descuidar lo que comés. La fruta entra, tranquila. Las verduras también. No hay atajo que reemplace una alimentación equilibrada.
5. Esto tiene que entrar en tu bolsillo
Si el cambio de la ANMAT logra que baje el precio de algunos medicamentos, genial. Pero seguí anotando precios, comparando y pidiendo segundas opciones en la farmacia. La salud no es lujo.
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Preguntas que me hacen en el consultorio
¿Los biosimilares son seguros?
Sí, la ANMAT los aprueba después de estudios que demuestran que son equivalentes al producto de referencia. No son copias truchas. Pero siempre tienen que estar recetados por un médico.
¿Cuándo van a estar disponibles en las farmacias?
No tengo una fecha exacta. La modificación de requisitos es reciente. Los laboratorios tienen que presentar sus productos y esperar la aprobación. Calculo que en los próximos meses podríamos ver novedades.
¿Puedo pedirle a mi médico que me recete un biosimilar?
Sí, podés preguntar. Pero la decisión la toma el profesional según tu caso. No todos los pacientes responden igual a todos los medicamentos.
¿Son más baratos que los originales?
En general, sí. Suelen costar entre un 20% y un 40% menos. Pero no hay precios fijos todavía. Cuando estén disponibles, fijate en tu farmacia de confianza.
¿Esto afecta a la insulina que uso?
Depende. Algunas insulinas son biológicas y podrían tener versiones biosimilares. Otras no. Consultá con tu diabetólogo si hay opciones para tu caso específico.
¿La ANMAT va a controlar la calidad?
Sí, la ANMAT es la que aprueba y supervisa. No es un mercado libre sin control. Cada biosimilar tiene que pasar por el mismo filtro que cualquier medicamento.
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El plato de verdad
Cierro con lo que sé hacer: mirar el plato. Porque al final, la diabetes se maneja con medicación, sí, pero también con comida real, accesible y con gusto.
Imaginate un plato así: un filet de pollo a la plancha (económico si lo comprás en la carnicería del barrio), una porción de arroz integral (que rinde y llena), y una ensalada de tomate, lechuga y zanahoria rallada. De postre, una naranja o una manzana. La fruta entra, tranquila.
Eso no cuesta un disparate. Y si además logramos que la medicación sea más accesible gracias a estos cambios de la ANMAT, entonces estamos hablando de salud de verdad. La que entra en el plato y en el bolsillo.
Comé rico, que también es salud.
Lucía Paz, nutricionista. Santa Fe capital.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. No indiques dosis ni tratamientos por tu cuenta. Ante cualquier duda, consultá a tu médico o diabetólogo.
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